Según lo previsto, desde el 1 del próximo mes, los combustibles volverán a registrar una "actualización" de sus precios, en porcentajes que aún se desconocen con precisión, pero que los usuarios e incluso los estacioneros esperan que se mantengan en los parámetros "razonables".

El escenario es conocido, pero incorporan nuevos elementos. El mes que viene se ajustará nuevamente el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), pero a esto podría sumarse un incremento adicional por el traslado al precio del aumento del dólar oficial.

A esto, se suma el "movimiento de precios relativos", por caso el precio del litro de leche, que no se dan por "cuestiones estacionales" y tiene muy atentos a los empresarios del sector.

La suba que se busca promover se mantendría dentro del rango de 3,5% al 4% implementando hace escasas semanas. En el oficialismo reconocen que los combustibles deberían aumentar por lo menos un 20%, pero entienden que es inviable en el contexto actual. Este criterio es compartido por los estacioneros, que saben que un porcentaje de dos cifras sería un golpe mortal a las ventas.

Fuente: Libertad Digital
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