Martes, 13 de enero
Generales

Realizaron charla abierta a la comunidad sobre perspectiva de género en tiempos de aislamiento

La actividad tuvo lugar el día lunes en el marco del programa de extensión a la comunidad del Centro de Estudios Judiciales

La actividad tuvo lugar ayer en el marco del programa de extensión a la comunidad del Centro de Estudios Judiciales – con la coordinación de sus secretarias Rosario Augé y Celina Gutiérrez-, la apertura a cargo de la presidenta del Superior Tribunal de Justicia, Iride Isabel María Grillo y la exposición de las integrantes del Centro Judicial de Género, Luciana Sampietro, Milagro Giménez y Elizabeth Narváez.

Al dar comienzo a la charla, Grillo señaló su beneplácito por participar de una instancia que permite ver “a nuestro Poder Judicial, con sentido de pertenencia y formando parte de otras instituciones y organizaciones formales y no formales -autoridades públicas y ciudadanía-, de este ámbito tan enriquecedor en el que vamos a tener la posibilidad de plantearnos cómo estamos desde el Poder Judicial y visibilizar la función y el rol que cumple nuestro Centro de Género Judicial”. 

Recordó a quien marcó como referente del tema: María Luisa Lucas. “Nuestro sentido homenaje y a través de ella a tantas personas, desde una perspectiva de género que nos trasciende como mujeres; para cada una de las personas que lucharon -pudiendo lograrlo, o no, pero, sin duda, dejando huellas en este camino tan sinuoso, tan lleno de obstáculos y de desafíos que supone el reconocimiento de los DDHH, colocarnos en  perspectiva y con mirada de género en cualquier temática vinculada al orden natural y al orden convencional que tanto nos cuesta conciliar”.

“Uno de los grandes desafíos en el Poder Judicial es replantearnos, en este estado de situación de la pandemia, que afecta particularmente a nuestra provincia, y a determinados lugares como Resistencia, que no nos  permitiremos dejar de resistir y luchar para vencer estos obstáculos que tantas veces están en nuestro propio ámbito, el de cada uno de nosotros desde el punto de vista de esas deficiencias, vicios, trabas, de tipo mental y espiritual”, sostuvo.

Agradeció  poder participar de “este primer encuentro de apertura a la sociedad a la que nos debemos, que tanto espera y nos exige hoy y a la que tanto estamos dispuestos a dar, sin duda, y que día a día nos lo proponemos con esfuerzo, aunque a veces no lo logremos”, y prosiguió: “El poder judicial como institución está integrado por cuatro instancias fundamentales en las que se sostiene; como cualquier otra institución social, el grupo de personas, sus bienes , el ritual y su organización. El grupo de personas que lo integran, quienes estamos hoy, quienes estuvieron antes  preparando el camino para quienes vendrán. El equipo, los bienes, materiales e inmateriales, el prestigio, lo que vamos haciendo día a día desde nuestras fortalezas y debilidades propias de la condición humana y social. Las funciones y roles, el ritual de las instituciones, cómo nos expresamos, hacia dónde vamos, qué queremos de nosotros hoy y qué pretenden legítimamente del poder judicial. Desde esta perspectiva es una clara expresión este ámbito de aprendizaje, y es  importante decir: claro ejemplo de acceso a justicia”. 

Luego reflexionó: “A veces tenemos un fuerte sentido autocrítico que nos exige hacer las cosas mejor, pero no nos olvidemos que la función del poder judicial es juzgar; no nos pidan más porque no podemos dar más. Nuestra función es juzgar y garantizar la fuerza normativa del sistema constitucional a través del ejercicio inclaudicable del control de constitucionalidad y convencionalidad en cada causa sometida al conocimiento y la decisión de cada tribunal o de cada oficina judicial. Desde esta perspectiva recuerdo que el último ingrediente que compone esos ámbitos institucionales es la organización, conjunto de personas, los bienes, el ritual o actividad, y la organización, no lo olvidemos, para fortalecernos. Si bien la función del poder judicial como poder del Estado, es juzgar, garantizar el acceso a la justicia y ejercer el control de constitucionalidad y convencionalidad en los casos que se juzgan, no hay duda de que hoy el rol que también nos compete y que trasciende incluso a esa función de juzgar, es acompañar, articular con  las demás autoridades constituidas, con las demás organizaciones sociales sin las cuales no puede funcionar una democracia abierta, libre y participativa y con la ciudadanía como lo estamos haciendo acá, compartiendo escenarios de aprendizaje y visibilizarnos, en eso radica el acceso a justicia”.

 

La charla

Con la promesa de continuar la promoción de este tipo de espacios, Luciana Sampietro, directora del Centro de Género del Poder Judicial, presentó a Milagro Giménez, quien definió los conceptos de perspectiva de género, patriarcado, discriminación y se refirió a las complicaciones que genera la actual situación de aislamiento en relación al confinamiento de mujeres violentadas con sus agresores; la dificultad para concretar las denuncias, además de lo que llamó “triple jornada laboral” en referencia al cuidado de hijos, tareas de la casa y teletrabajo. Y remarcó las enseñanzas de la jurisprudencia del STJ sobre el valor de la perspectiva de género y la prevención.

Luego, Elizabeth Narváez se refirió a la importancia de estas capacitaciones y los desafíos hacia adelante que generan. Señaló la importancia de adoptar “estrategias más veloces de adaptación de la Justicia hacia los cambios” actuales, y  agregó que “esta pandemia con sus desafíos hace que nos tengamos que correr de los rituales propios del Poder Judicial”. E ir generando otros adecuados a las necesidades. Informó también que este año, desde el momento en que se resolvió el aislamiento, se realizaron diez ediciones de los talleres virtuales de perspectiva de género, que incluyeron al 30 por ciento del plantel del Poder Judicial capacitado en el tema.

Por último, Sampietro puso el acento en las nociones de interagencialidad y trabajo en redes. Agregó que los talleres proseguirán en agosto y recordó que el Poder Judicial chaqueño fue el primero en capacitar en perspectiva de género, desde antes de la ley Micaela. Mencionó el Registro Proteger -medida que se tomó en 2017- “que reúne  las medidas cautelares que toman todos los fueros para evitar la superposición de intervenciones”, y agregó que se propone maximizar el objetivo para el que fue creado. SE trata, dijo, “No sólo de que no se superpongan medidas, sino que también se trabaje integradamente con otros organismos del Estado”. Luego prosiguió, “en ese trabajo articulado, generar recursos para solucionar los problemas de base, escuchar a los referentes,  siempre nos va a permitir tener una mirada más amplia”.

Finalmente señaló “Invitamos a quienes tienen una representación social en este tema, a que se comuniquen. Estamos a disposición de la comunidad para poder trabajar de forma más armónica”.

Antes del cierre de la actividad, Grillo realizó una aclaración: “Un tema que aprendí desde mi ignorancia como mujer no indígena pero como aliada, es que cuando hablamos de grupos vulnerables, desde una perspectiva de género, prevención; no debemos colocarnos ni en el discurso ni en la acción, en la actitud, en una situación o rol de preponderancia y protección para decir: son las o los vulnerables y voy a marcar pautas para protegerlos de la manera en que `yo´ entiendo en que deben ser protegidos. Recursos y discursos erróneos, que es parte de lo que debemos erradicar.

Ninguna de las mujeres que expusieron lo hizo en ese sentido, por contrario. Nuestros pueblos indígenas no son grupos vulnerables. Han demostrado, trascendiendo los tiempos cronológicos, que han podido, que han resistido, que nos sobrevivieron y que están acá. Nos están reconociendo y debemos garantizar sus derechos. No son grupos vulnerables, son pueblos indígenas preexistentes a los demás ocupantes que vinimos después y han tenido -a lo largo de la historia- vulnerados sus derechos e intereses, que es una cuestión diferente a denominarlos como vulnerables”.

En ese sentido, la coordinadora de pueblos indígenas ante el Poder Judicial, Elizabet González, agregó: “es importante que se usen los términos correctamente, porque si no se vulneran nuestros derechos como mujeres indígenas. Las mujeres indígenas no somos vulnerables sino que nuestros derechos son vulnerados”.

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